Fragmento de "La parte maldita" de Georges Bataille en el que manifiesta su desacuerdo con la lógica racionalista que pretende optimizar la utilización de recursos en pos del avance y progreso de las sociedades modernas:
"Partiré de un hecho elemental: el organismo vivo, dentro de la situación que determinan los juegos de la energía en la superficie del globo, recibe en principio más energía que la necesaria para el mantenimiento de la vida: la energía (la riqueza excedente) puede ser utilizada para el crecimiento de un sistema (por ejemplo de un organismo). Si el sistema no puede crecer más, o si el excedente no puede ser absorbido en su crecimiento, es necesaria la pérdida sin beneficio, el gasto, voluntario o no, glorioso, o al menos, de manera catastrófica".
The Lumberjack
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viernes, 31 de agosto de 2012
miércoles, 29 de agosto de 2012
-preambulo para dar cuerda a un reloj-
Piensa en esto: cuando te regalan un reloj te regalan un pequeño infierno florido, una cadena de rosas, un calabozo de aire. No te dan solamente el reloj, que los cumplas muy felices y esperamos que te dure porque es de buena marca, suizo con áncora de rubíes; no te regalan solamente ese menudo picapedrero que te atarás a la muñeca y pasearás contigo. Te regalan -no lo saben, lo terrible es que no lo saben-, te regalan un nuevo pedazo frágil y precario de ti mismo, algo que es tuyo pero no es tu cuerpo, que hay que atar a tu cuerpo con su correa como un bracito desesperado colgándose de tu muñeca. Te regalan la necesidad de darle cuerda todos los días, la obligación de darle cuerda para que siga siendo un reloj; te regalan la obsesión de atender a la hora exacta en las vitrinas de las joyerías, en el anuncio por la radio, en el servicio telefónico. Te regalan el miedo de perderlo, de que te lo roben, de que se te caiga al suelo y se rompa. Te regalan su marca, y la seguridad de que es una marca mejor que las otras, te regalan la tendencia de comparar tu reloj con los demás relojes. No te regalan un reloj, tú eres el regalado, a ti te ofrecen para el cumpleaños del reloj.
Julio Cortázar
Julio Cortázar
domingo, 15 de julio de 2012
- delicatesen -
- Yo viví en Francia. Conocí a Picasso.
- ¿De veras?
- Mierda, ya lo creo. Un tío cojonudo.
- ¿Cómo lo conoció?
- Llamé a su puerta.
- ¿Se molestó?
- No, no se molestó en absoluto.
- Hay gente a la que no le gusta Picasso.
- Hay gente a la que no le gusta nadie que sea famoso.
- Y hay gente a la que no le gusta nadie que no lo sea.
- La gente no cuenta. Yo no mearía en un agujero por ella.
- ¿Qué dijo Picasso?
- Bueno, yo le hice una pregunta, le dije: "Maestro: ¿qué tengo que hacer para mejorar mi trabajo?"
- ¿Contestó con tópicos?
- No, se enrolló bien.
- ¿Qué dijo?
- Me dijo: "Mira, yo no puedo decirte nada sobre tu trabajo. Yo qué sé. Tu trabajo te lo tienes que hacer todo tú solo. Pasa de los demás".
- Ja.
- Sí.
- Está bien.
- Sí. ¿Tienes una cerilla?
Le pasé las cerillas. Su cigarro se había apagado.
- Mi hermano es rico - me dijo -, pero no quiere saber nada de mí. No le gusta que yo beba. No le gusta que pinte.
- Pero su hermano no ha conocido a Picasso.
Maurice se levantó y sonrió.
- No, no ha conocido a Picasso.
Se alejó por el pasillo hacia la parte delantera del almacén, con el humo del cigarro subiéndole por encima del hombro. Se había quedado con mi caja de cerillas.
Charles Bukowski, Factotum
S.F
- ¿De veras?
- Mierda, ya lo creo. Un tío cojonudo.
- ¿Cómo lo conoció?
- Llamé a su puerta.
- ¿Se molestó?
- No, no se molestó en absoluto.
- Hay gente a la que no le gusta Picasso.
- Hay gente a la que no le gusta nadie que sea famoso.
- Y hay gente a la que no le gusta nadie que no lo sea.
- La gente no cuenta. Yo no mearía en un agujero por ella.
- ¿Qué dijo Picasso?
- Bueno, yo le hice una pregunta, le dije: "Maestro: ¿qué tengo que hacer para mejorar mi trabajo?"
- ¿Contestó con tópicos?
- No, se enrolló bien.
- ¿Qué dijo?
- Me dijo: "Mira, yo no puedo decirte nada sobre tu trabajo. Yo qué sé. Tu trabajo te lo tienes que hacer todo tú solo. Pasa de los demás".
- Ja.
- Sí.
- Está bien.
- Sí. ¿Tienes una cerilla?
Le pasé las cerillas. Su cigarro se había apagado.
- Mi hermano es rico - me dijo -, pero no quiere saber nada de mí. No le gusta que yo beba. No le gusta que pinte.
- Pero su hermano no ha conocido a Picasso.
Maurice se levantó y sonrió.
- No, no ha conocido a Picasso.
Se alejó por el pasillo hacia la parte delantera del almacén, con el humo del cigarro subiéndole por encima del hombro. Se había quedado con mi caja de cerillas.
Charles Bukowski, Factotum
S.F
Absolutamente posmoderno
Fragmento de "Ampliación del campo de batalla" de Michel Houellebecq. Manifiesto no deseado de rendición ante la irremediable inestabilidad de nuestro tiempo:
"(...) El mundo se uniformiza ante nuestros ojos; los medios de comunicación progresan; el interior de los departamentos se enriquece con nuevos equipamientos. Las relaciones humanas se vuelven progresivamente imposibles, lo cual reduce otro tanto la cantidad de anécdotas de las que se compone una vida. Y poco a poco aparece el rostro de la muerte, en todo su esplendor: Se anuncia el tercer milenio."
The Lumberjack
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